Ayutthaya arrasada por las inundaciones

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Los elefantes en el país de las sonrisas. 3ª parte. Preguntas y respuestas

¿Por qué se utilizan los garfios?

El gobierno tailandés dice que “Por naturaleza los elefantes son temperamentales, desobedientes, y algunas veces violentos. Un mahout lleva un garfio con él cuando se entrena a un elefante. Desde el comienzo de la formación del elefante, este se entera de que un garfio puede causar dolor. A su debido tiempo un garfio se convierte en un mero gesto simbólico para la obediencia de los elefantes, y los mahouts no tienen necesidad de usarlo realmente. Organismos que se ocupan de la formación de los elefantes han iniciado campañas de relaciones públicas para mahouts en todo el país para entrenar a sus elefantes, de conformidad con los procedimientos correctos. “

PETA dice que “Como se muestra en el video publicado por PETA EE.UU., Un elefante se entera de que un garfio puede causar dolor cuando él o ella está inmovilizado y golpeado sin descanso por mahouts que repetidamente insertan el garfio de punta en la sensible piel de elefante, causando heridas sangrantes. Estos garfios, de metal afilados se utilizan regularmente para mostrar y recordar a los elefantes quien es el jefe. Para los elefantes en cautiverio, muchos zoológicos han modernizado sus prácticas, empezando por la eliminación de garfios y cadenas y en su lugar utilizando el condicionamiento operante y contacto protegido para gestionar los elefantes. En contacto protegido, los elefantes no son dominados, castigados, o forzados a realizar trucos. Ellos aprenden a cooperar voluntariamente con los procedimientos de cría mediante el uso sistemático de refuerzo positivo solamente.

¿Es cierto que la industria turística de Tailandia se basa en la atracción de las actuaciones de elefantes?

El gobierno tailandés dice que “Tailandia es uno de los lugares turísticos mas populares del mundo. El país está bendecido con muchas bellezas naturales, ya sea de las hermosas playas, montañas verdes, o sitios de interés histórico. También es famosa por su industria de servicio eficiente, donde la amabilidad y la sonrisa tailandesa son inseparables. Las actuaciones de los elefantes sólo equivalen a una pequeña fracción de la industria turística en auge en Tailandia. En resumen, los elefantes necesitan de la industria del turismo para sobrevivir, no al revés.”

PETA dice:

En 2001, The Associated Press presentó los informes de una conferencia de cinco días que se desarrolló en Bangkok, a la que asistieron más de 100 expertos en elefantes de todo el mundo.

El informe decía que “Tailandia se está convirtiendo en un centro regional para el contrabando, impulsado por una demanda creciente de los elefantes en el turismo y la mendicidad. Los elefantes bebé se introducen de contrabando a Tailandia de las vecinas Myanmar, Laos, Camboya y Vietnam. Las crías fueron arrebatadas de sus madres en la naturaleza, probablemente matando a la madre primero. Las crías cuestan entre 2.000 y 4.600 dólares dependiendo de su salud… Las crías están capacitadas para realizar trucos de circo, y a veces se utilizan para la mendicidad en las calles de la ciudad en Tailandia. En los últimos cuatro o cinco años, más de 300 crías han muerto en los hospitales de elefantes tailandeses.

Es evidente que si la industria turística de Tailandia no estuviera explotando los elefantes con fines de lucro, no habría necesidad de la caza furtiva y el contrabando. Desde que PETA EE.UU. lanzó su campaña para exponer el trato cruel de los elefantes en Tailandia, numerosos turistas se han quejado.

Un visitante reciente informó:

Lo que vimos en algunos lugares fue impactante, y el maltrato de los elefantes era evidente. Los elefantes “fuera de servicio” estaban encadenados al ardiente sol, sin sombra alguna. Un elefante embarazado estaba atado con una cadena muy corta y sin sombra, de modo que el animal apenas podía moverse. En un campamento nos perdimos y fuimos testigos de la paliza cruel de un elefante por su mahout. Como resultado, el animal estaba sangrando por cuatro heridas en la cabeza y una herida en la oreja. En otro campo una gran cantidad de animales tenían heridas frescas en la cabeza y / o las orejas. Estábamos profundamente consternados y tristes al ver cómo los animales fueron tratados por sus mahouts.

¿De donde sale la ceremonia Phaa jaan?

No he podido averiguar desde cuando se celebra la ceremonia del Phaa Jaan. Seria interesante saber si cuando el elefante era utilizado tradicionalmente para labores de arrastre en los montes, los mahouts utilizaban ese mismo proceso de adiestramiento, o si por el contrario, seguían métodos más respetuosos.

¿Qué puede hacer el turista?

Es evidente que el maltrato persistirá mientras exista demanda de espectáculos con elefantes y siga siendo un lucrativo negocio. Los turistas pueden poner su granito de arena para acabar con el problema eliminando la demanda. El principio de la solución es decir NO cuando te ofrecen estos espectáculos. Tampoco se debe comprar ningún objeto fabricado con marfil.

Para los que quieran comprometerse un poco más pueden visitar algunas de las organizaciones que llevan tiempo luchando en favor de los elefantes. Os dejo las webs de dos de ellas:

Elephant Nature Park

Bring the elephant home

Y algo parecido pasa con los tigres. El archiconocido templos de los tigres se jacta de ser un santuario para los tigres, cuando en realidad, y según dicen los expertos que lo han visitado, los tigres son maltratados con el único fin de sacar unos baths a los turistas.

Los elefantes en el país de las sonrisas. 2ª parte. La ceremonia Phaa jaan

LA CEREMONIA DEL PHAA JAAN, EL COMIENZO DEL HORROR

Este es el relato de alguien que presenció cómo eran adiestrados los elefantes en un poblado de mahouts. Era la tradicional ceremonia del Phaa Jaan. Obtenido íntegramente de www.helpthaielephants.com

En un pueblo, en lo profundo de las selvas de Tailandia, alguien ofrece una pieza de fruta a una cría de elefante. Nacida en cautiverio, ha vivido toda su corta vida en el pueblo, con los entrenadores de elefantes, los mahouts, donde vino al mundo hace sólo dos años. La bebe elefante esta confiada, conoce el pueblo y conoce a los aldeanos, los únicos seres humanos que jamás ha conocido.

La bebe elefante coge la fruta con delicadeza, con su pequeña, arrugada y gris trompa. Mueve suavemente sobre la tierra sus pies grandes y redondos.

Utilizan la fruta como reclamo, sin que el animal sepa que los aldeanos van a traicionar su confianza. Van a comenzar siete días de tortura que sacudirán hasta su misma esencia.

La bebe elefante todavía esta creciendo y no es mucho más alta que los aldeanos que la trasladan y rodean. La confianza en lo conocido hace que este tranquila, lo que permite a los aldeanos ponerle la gruesa soga al cuello. Sorprendida, intenta soltarse la soga, pero ya es demasiado tarde, ha caído en la trampa y ya no tiene escapatoria.

Los aldeanos luchan por inmovilizarla y ella lucha por escapar. Grita de miedo esperando que su madre acuda a ayudarla. Pero es en balde. Su madre, también traumatizada, ha sido apartada de su hija y de la aldea ese día. Aunque el bebe elefante es ya muy fuerte y potente, nada puede hacer contra docenas de aldeanos que tiran de la soga que divide cada más la delicada piel de su cuello.

El bebe ya esta inmovilizado y en el pueblo hay un aire de celebración. Jóvenes y viejos se detienen a observar el ritual.

Van añadiendo cuerdas y cables de acero alrededor de su cuerpo. Ella intenta escapar desesperadamente, y utiliza la trompa para defenderse de los dolorosos golpes. Pero no hay misericordia. Su trompa y la piel sensible de entre sus uñas son golpeados con palos y pinchados con palos con clavos. Los clavos llegan a insertarse en los canales de sus oídos.

Cansada y agotada no puede mantenerse en pie. Sus piernas ceden, estirando las cuerdas que tiene alrededor del cuello provocando asfixia. Un nuevo golpe en las costillas hace que vuelva a ponerse de pie.

Un anciano de la aldea se sube encima de ella y extiende los brazos a ambos lados del cuello. Cuenta con un palo unido a una hoja larga, curvada y puntiaguda. Hablando en tailandés le da un mensaje a la cría de elefante, “Recuerda, si no vas en contra de nosotros, no te haremos daño.” Levanta la hoja, escupe sobre ella, y se la hunde en la cabeza, directamente entre las orejas. Repite la operación varias veces y cada vez que lo hace, el animal intenta reaccionar. Pero tiene el cuerpo torturado y ensangrentado.

Más tarde se descubre que la cría de elefante se ha quedado sorda, probablemente sea el resultado de la lección del sádico anciano.

Los más jóvenes sustituyen al anciano. Uno de ellos se sienta encima del elefante. Esta fumando un cigarrillo. Se toma su tiempo y mientras descansa mueve y hunde más el palo que el anciano ha clavado en la cabeza del elefante, haciendo la herida cada vez más grande. La cría de elefante ruge en una agonía interminable, levantando la cabeza en vano intento de librarse de ese instrumento de dolor.

El anochecer ha caído sobre el pueblo, y entre el humo de una fogata ardiendo al lado de su jaula, los ojos tristes revelan el temor y la confusión de un bebé elefante cuyo mundo se ha vuelto del revés. Su madre se ha ido y ha sido golpeada y abusada por los aldeanos en quien ella confiaba. Sin embargo, su calvario no ha terminado. Los próximos días se le negara comida, agua y se impedirá que duerma. Por turnos, los aldeanos la golpearan día y noche, asegurando que su sumisión es absoluta y completa.

Una semana más tarde, vimos a la cría de elefante atada a un árbol, fuera de la aldea. Sus ojos estaban cerrados por la hinchazón. Por sus orejas grandes y rasgadas corría una mezcla de sangre y pus. Una capa de diarrea seca cubría sus patas traseras, como evidencia gráfica del terror al que había sido sometida. Las palizas se repetirán con regularidad el resto de su vida para recordarle quien es el jefe.

Los elefantes en el país de las sonrisas. 1ª parte

Toca hablar de uno de los lados oscuros del país de las sonrisas.

Una amiga, que por cierto ha sido por aquí un soplo de aire fresco, trabaja para la ONG Bring the elephant home. Mientras me contaba la labor que desempeña en la ONG, me relató la vida de los elefantes destinados al turismo, y el trato que reciben. Y aunque uno algo percibe, pues es evidente que un elefante no se levanta una mañana y decide hacer el pino, o jugar un partido de fútbol, no tenia ni idea de los métodos utilizados por sus “cuidadores”

Los datos y relatos de estos post los he obtenido de conversaciones con personas que trabajan en varias ONGs, de mi visita a alguna de ellas y algunas webs como PETA, People for the Ethical Treatment of Animals, www.helpthaielephants.com, www.tigertemple.org y nationalgeographic.com.

Tampoco quiero que ahora nos rasguemos las vestiduras, que los occidentales somos muy dados a dar lecciones morales, como si nuestro modelo social no produjese también nuestra propia mierda. De hecho, no es muy difícil encontrar en internet material en el que se muestra lo que hacemos nosotros con los elefantes en nuestros circos.

Si uno visita Tailandia haciendo uno de los típicos recorridos, inevitablemente tendrá contacto con los elefantes, bien visitando alguno de sus campamentos o bien acudiendo alguno de los estrambóticos espectáculos. Y hasta hace bien poco era posible verlos por las calles de Chiang Mai.

Yo asistí, en mi primer viaje a Tailandia, a uno de esos espectáculos donde los elefantes jugaban un partidito de futbol. Y no sé que me extraño más, si ver a los elefantes jugar con la pelota o tener la sensación de que éramos los únicos, estaba con mi amigo Gaby, que no estábamos disfrutando con lo que veíamos, nadie parecía preguntarse como llega un elefante a jugar con la pelota, o a pintar un cuadro, actividades que es evidente que no hacen de manera natural. Lo mismo pasaba cuando los veías por las calles de Chiang Mai. Generalmente uno no pensaba en el sufrimiento del animal y a juzgar por las reacciones de la gente, mi impresión es que esa reacción era generalizada. Me imagino que es debido a que los elefantes resultan un animal simpático. Y también es evidente que transitar por asfalto, entre coches y motos, no podía resultarle nada agradable. Pero daba igual, lo principal era hacerse la foto con elefante en plena calle.

La realidad es que el proceso de adiestramiento para que los elefantes hagan todas esas cosas es cruel, es una tortura física y psicológica para los animales. Se llama Phaa jaan.

Foto: www.nationalgeographic.com

Mahout bañando un elefante en la India. Foto: http://www.nationalgeographic.com

A los cuidadores de elefantes de les llema mahout. Tradicionalmente era un trabajo familiar, heredado de padres a hijos. Así, los futuros mahouts aprendían el oficio desde muy jóvenes. El elefante era “adoptado” por su mahout desde muy pequeño para que entre los dos creciera un fuerte lazo, y lo normal era que un elefante tuviera un mismo mahout toda la vida.Ahora pasa otra cosa bien distinta. Desde que empezaron a utilizarse en el sector turístico, muchos elefantes fueron a parar a manos de personas inexpertas, y cuyo único fin era obtener ingresos rápidos. Hay varios métodos para adiestrar a los elefantes. Se puede hacer por refuerzos positivos, método por el que el animal no sufre, pero que es mucho mas lento. O por la fuerza, enseñando al elefante quien es el que manda, quien es el jefe.

Según PETA, People for the Ethical Treatment of Animals, en Tailandia hay 3.800 elefantes en manos privadas, y la mayoría de ellos son utilizados como reclamo turístico, haciendo trucos de circo o para dar paseos. Hace un siglo se calcula que había más de 100.000 elefantes en libertad en Tailandia. Los datos hay que tomarlos siempre a modo orientativo, pues cada organización maneja los suyos.

Los rituales de adiestramiento empiezan cuando los elefantes son muy muy pequeñitos, de entre dos y tres años. Son apartados de sus madres, mientras patalean y gritan. Son inmovilizados, goleados sin piedad e incluso llegan a arrancarles las uñas. Las sesiones de entrenamiento dejan a los elefantes gravemente heridos, traumatizados y en ocasiones muertos.

Mañana la ceremonia del Phaa Jaan.

Extrañas muertes en Chiang Mai

Hasta cinco turistas han muerto en extrañas circunstancias en hoteles de Chiang Mai. No tengo claro todavía si fueron todas en el mismo hotel.

Una de ellas, una neozelandesa de 23 años, murió el pasado 6 de febrero. Las autoridades locales esgrimen que “estas muertas, que vienen una tras otra, son una coincidencia”. Sin embargo, las investigaciones recientes llevadas a cabo una televisión neozelandesa, que ya tiene cojones, sostienen que la causa fue la exposición a dosis letales de productos químicos, en concreto, a uno destinado a acabar con las chinches.

A la vista de los resultados de la investigación, hay quien se pregunta como es posible que en la investigación realizada por las autoridades locales no encontraran rastros de la toxina. Que la investigación de la televisión neozelandesa encontrara toxinas, tres meses después y tras la limpieza de la habitación en repetidas ocasiones, demuestra lo alta que era su concentración. La toxina, llamada chlorpyrifos esta prohibida en muchos otros países.

Ahora se especula con que los empleados del hotel, a instancias de la dirección del mismo, hicieron la mezcla en cantidades inadecuadas para hacer frente a una plaga de chinches. Los días posteriores a la muerte de la neozelandesa, se especuló con que la causa de la muerte había sido una intoxicación alimenticia.

Una vez más, se pone de manifiesto la poca eficacia y nula credibilidad de las autoridades tailandesas para aclarar este tipo de sucesos. El padre de la fallecida ha denunciado que las autoridades tailandesas habían encubierto las circunstancias que rodearon la muerte de hija para proteger a la industria turística. De hecho, muchas embajadas en Tailandia se las ven y se las desean cuando sus ciudadanos se ven envueltos en este tipo de circunstancias.

Mala táctica en mi opinión, la de las autoridades tailandesas, que no hace más que generar desconfianza y provocar un daño mayor a la industria del turismo. Tapando no se logra nada bueno. Todos los estamentos nacionales se esfuerzan por vender una imagen de país seguro, incluso yo lo he repetido en este blog muchas veces, y en realidad es cierto a según que niveles. Tan cierto es que existe seguridad a nivel de calle, como que si tienes problemas es mejor resolverlos sin tener contacto con la policía local. Consejo que aprendí de los propios tailandeses. También me dieron otro. Si tienes un accidente y puedes moverte por tus propios medios, mejor no esperar a una ambulancia. En definitiva, es un país seguro hasta que las cosas se ponen feas.

Mal día en Kho Tao

Después de un mes y pico visitando sitios que ya conocía, me hacia ilusión venir a Kho Tao, aunque sólo fuera por un día y pico.

Kho Tao es una diminuta isla situada en el Golfo de Tailandia, y forma junto con Kho Panghan y Ko Samui un conocido destino turístico. Kho Tao esta dedicada casi exclusivamente al buceo.

Doble decepción. El día ha salido lluvioso y triste y el hotel, el más caro de cuantos he estado en Tailandia, no ha cumplido las expectativas. La elección ha sido más por necesidad del guión que por una cuestión personal ya que nos faltaban imágenes en un entorno de lujo. En cuanto he pisado la recepción me ha venido a la cabeza el resort en el que estuve con Gaby en Kho Panghan, mucho mejor cuidado, mucho mejor acabado, y muchísimo más barato. El Simple Life Resort pasa a encabezar mis hoteles no recomendados.

Igual que nos paso en el hotel de Ayuthaya, la ducha no tiene agua caliente, la diferencia es que los 6€ que pagamos allí justificaba la precariedad de las instalaciones, cosa que no ocurre con los más de 90€ que pagamos aquí por la habitación. Y tampoco es que nosotros vayamos de señoritos, solamente se trata de exigir las instalaciones y servicios que pagas, y mi experiencia en Tailandia me dice que este hotel tiene una pésima relación calidad-precio.

En cuanto a la isla poco hemos podido ver. Por la tarde hemos alquilado dos quads para recorrer la isla, a pesar de que las condiciones meteorológicas invitaban a quedarse en el hotel. Quizás mañana tengamos más suerte. Toca poner el despertador a las 5:30 para intentar grabar el amanecer.

Voy a poner algunas fotos del hotel como contrapunto a las que ellos tienen en su web.

Simple Life Resort

Simple Life Resort. Las persianas: rotas

Simple Life Resort

Simple Life Resort. La mosquitera: rota y asquerosa

Simple Life Resort

Simple Life Resort. La silla: rota

Simple Life Resort

Simple Life Resort. Vista desde la habitación

Simple Life Resort

Simple Life Resort. La vista desde la habitación

Simple Life Resort

Simple Life Resort. El veredicto.