Songkran, la guerra del agua

Aquí van algunos vídeos del Songkran en Chiang Mai…

Los que habéis estado por aquí reconoceréis el foso con el agua y como sabéis, es bastante difícil moverte por aquí sin pasar por alguno de los cuatro lados del foso. Además, cualquier rincón puede esconder sorpresa, que se lo digan a David y Nieves, que el año pasado dieron con sus huesos en el suelo.






Los exteriores de mi casa

Exterior casa Chiang Mai

Por supuesto, en la entrada hay una casa para los (malos) espíritus

Hace unos días puse un post con fotos de mi nueva casa. Hoy toca la parte exterior.

La casa es sensacional, tiene el tamaño justo, y una cocina y un baño en condiciones. Además, como prefiero el frío al calor, me viene de perlas esos grados de diferencia que hay con Chiang Mai. Eso si, la pega es que me hace falta la moto para todo.

La casa forma parte de un conjunto que gestiona el mismo dueño, que vive en la primera casa de todas. Son 9 apartamentos/casas distribuidos en tres edificios. Todo esta cuidado y limpio al más mínimo detalle.

La tranquilidad sólo la alteran los monjes del templo colindante, los perros y la escuela de música tradicional que tenemos como a unos 100 metros.

También es segura. Hay una valla en la entrada a la finca y una cámara de seguridad vigila quien entra y sale. Ayer conocí a uno de mis vecinos, un yanqui. Me dijo que llevaba viviendo aquí tres años y que ya no cerraba su casa. Atención ladrones, si decidís venir por aquí acordaros de este detalle, porque yo si cierro la puerta. ¿Para qué forzar una puerta cuando tienes otra abierta? Distinguiréis la mía porque hay un trapo amarillo y rojo, con un escudo en el medio.

El dueño hace de todo. Limpia las casas, lleva la ropa a la lavandería, te lleva al aeropuerto, en fin, sensacional. Por limpiar la casa cobra 250 bath cada vez, unos 7€, y te la dejan niquelada. Yo lo hago una vez al mes para no tener que comprarme el material necesario. Y oye, que limpiar cristales es un coñazo.

Exterior casa Chiang Mai

Edificio principal.

Exterior casa Chiang Mai

Es la casa más completa de la finca. Demasiado grande para mi.

Exterior casa Chiang Mai

Parking

Exterior casa Chiang Mai

¿Qué os parecen las mozas que adornan la finca?

Como la Presley

Ya te digo, mi nueva casa tiene más cuartos de baño que dormitorios.

Que difícil es entender la distribución de las casas tais. En cualquier caso, comparada con la primera, esta casa es un palacete.

Plano casa Ban Pun NoiNo es mucho más grande, pero todo esta nuevecito, los suelos, las ventanas, las puertas, el equipamiento, sensacional. Lo mejor es que tiene aire en el salón y en el dormitorio así que no volveré a repetir la escena de levantarme con un charco de sudor en la almohada.

Que las ventanas y puertas sean nuevas tiene una ventaja, sobre todo después de mi primera experiencia, y es que no entraran bichos. Recuerdo que en mi primera casa tuve cucarachas, ratoncillos, serpientes y hasta un simpático escorpión.

El precio es el mismo: 5.000 Bath al mes mas extras: luz y agua. E internet, que me cuesta 800 Bath al mes 6 mb.

El dormitorio es gigantesco, acorde con la cama tamaño king size, en la que puedo dormir orientado hacia los cuatro puntos cardinales. La cocina completa y con encimeras como dios manda. Mola.

Eso si, he tenido que hacer gasto en comprar algún mueble porque estaba casi vacía.

Quizás la pega es que esta un poco alejada de Chiang Mai. Con la moto tardo unos 25 minutos al centro. La otra casa no es que estuviera en el centro, es que era el puto centro. De hecho es que estoy en otro pueblo que creo que se llama Ban Pun Noi.

El sitio es bastante tranquilo. Lo único que se escucha es una escuela de música tradicional que tengo a unos cien metros y los cantos de un templo que colinda con mi casa. Ninguna de las dos cosas me resulta molesta.

 

casa ban pun noy salon

Salón

casa ban pun noy dormitorio

Dormitorio

casa ban pun noy cocina

Cocina

casa ban pun noy baño domirtorio

El baño del dormitorio

casa ban pun noi detalle dormitorio

Extraño recoveco que hay antes de entrar al dormitorio

Envío de paquetes Tailandia-España

Antonio me mando un mail hace unos días. Estuvo de vacaciones en Tailandia hace un par de meses. Desde Chiang Mai se mando un paquete a España con compras que había hecho. El paquete no le ha llegado cuando en teoría tenia que llegar en un mes.

Antonio, pregunté en la oficina de correos que esta al lado de Wat Phra Sing. Sin tener el justificante poco pudieron decirme. Te aconsejan que preguntes en correos España porque es posible que ellos retengan el paquete, parece ser que a veces lo hacen. Te dejo un mail por si quieres preguntarles: contact@thailandpost.co.th

Mucha gente hace envíos y nunca he oído hablar de uno que no hubiera llegado. Eso si, depende del tipo de envío puede tardar hasta tres meses.

Thailand Post

Thailand Post

Aprovecho la ocasión para comentar lo de los envíos. Hay varios tipos por varios precios. En Chiang Mai hay diez o doce oficinas de correos, la más céntrica es la que esta al lado del Wat Phra Sing. No hace falta llevar el paquete, ellos lo preparan. No recuerdo el precio pero no era caro.

Yo envié un paquete que pesaba casi 3 kilos, por avión. Me costó 1.600 baht y tardó unas tres semanas en llegar.

Aquí dejo la web de Thailand Post y de la versión de la web en inglés, y el apartado donde puedes calcular el precio del envío en función del peso y del destino.

Yo envié unas lámparas y otras tontaditas y no tengo ni idea del estado en que llegaron. Más de un mes después, el destinatario no se ha dignado en contármelo. Estará muy ocupado. Lo que me temo es que el contenido seguirá dentro del paquete.

 

20 días en Tailandia, Beatriz. 2ª parte

Chiang Mai

Tren nocturno

Tren nocturno

De Bangkok a Chiang Mai fuimos en tren litera (16 horas), ¡una nueva experiencia!: ¡ Qué nervios, qué risas nos echamos y qué poco dormimos!. Nervios pasamos al comprobar que habíamos cogido al único taxista lento de todo Bangkok y que, a pesar de haber salido con una hora de antelación, no íbamos a llegar a la estación. Cual “Pekín Express” salimos del taxi antes de llegar a la parada y entramos corriendo a la estación. Aquí salió a relucir la amabilidad Thai: ¡los policías nos hacían gestos para que no corriéramos, que llegábamos al tren!.

Tras unas cuantas horas de viaje, casi sin dormir por el traqueteo del tren, llegamos a la ciudad dónde vive Carlos, Chiang Mai, mucho más tranquila y cómoda para moverse que Bangkok, con muchos templos, bares, mercadillos y la gente más maja todavía si cabe. No me extraña qué Carlitos esté tan a gusto allí, ¡si yo que no tengo ni idea de ingles, ni de planos, me moví por allí sin ningún problema!. Aunque, en un principio, teníamos previsto estar 4 noches al final, como estábamos tan a gusto, nos quedamos 7 (es lo que tiene viajar por libre). Aquí tuvimos la oportunidad de conocer a los amigos de Carlos: muy majos. Nos vamos muy tranquilos porque lo dejamos en muy buenas manos.

Estuvimos alojados en dos hoteles, muy bien situados, por la zona de Loi Hroh Road, cerca de la muralla (Tha Phae Gate). Y aquí utilizamos un nuevo medio de transporte el songthaew, camioneta que transporta a varios pasajeros. Lo paras por la calle, le dices dónde vas y fijas el precio antes de subir.

Tiger Kingdom

Tiger Kingdom

No olvidaré ninguno de los días: visitas templos (Wat Chedi Luang, Wat Phra Sing, Wat Phra That Doi Suthep, Wat Ram Poeng, Wat U Mong, Wat Phra Pao,…), ir en elefante, balsa, coger a un tigre pequeñito y estar con algunos un poco más grandes, comer gusanos y alguna otra cosa más desagradable (esto se merece una explicación más detallada) ni las noches que salimos por Chiang Mai. Cada noche era diferente, curiosa e intensa (se me pasaban las horas volando). ¡Qué noches!

Recuerdo la primera noche ( y la segunda y la …..) que salimos en Chiang Mai y Carlos nos llevo a un bar dónde uno de los camareros era amigo suyo (¡qué raro! ¿verdad?). ¿Sabéis que allí no se dan besos? acercan las mejillas; mi primer corte en todo el viaje. Los que me conocéis ya sabéis lo besucona que soy, “MAI PEN RAI”, ante el aviso de Carlos, alargué la mano y ya está. Pero conseguí que a lo largo de la noche alguno/a diera besos al estilo español ó al mío mejor dicho.

En esa primera noche por allí conocimos a un tipo español de cuyo nombre prefiero no acordarme, y del que por desgracia me acuerdo, con el que coincidimos en alguna otra ocasión hasta altas horas de la mañana. Otra noche bien curiosa fue la que cenamos en un restaurante muy chulo al lado del río Ping, no teníamos intención de salir hasta tarde porque al día siguiente madrugábamos, pero la cosa se lío y acabamos a las mil….. Para aquellos que lo duden, ¡nos levantamos para ir en elefante y en la balsa!. Merecieron la pena las pocas horas de sueño: nos lo pasamos genial.

En Chiang Mai recorrimos un montón de mercados (nigt bazar, anusan, wararat, sunday walkig strett y otros más… ¡qué pasada! ¡como me gustaron los de flores y frutas!. Comprar, lo que se dice comprar, no compramos mucho (que no me oiga Kiko que tuvo ir a comprar una maleta más para poder meter las cosas). Y es que, chicos, el regateo no era mi fuerte. Creo que soy la única mujer que no ha arrasado comprando en Tailandia. Los chicos se extrañaban, Carlos me animaba, pero que yo me lo pasaba pipa mirando. Ahora bien cuando le cogí el tranquillo disfrute como una enana, lo malo que eso fue al final, cuando teníamos que marcharnos.

También fuimos a Doi Suthep, una montaña situada a 15 km de Chiang Mai, dónde después de subir un montón de escaleras, unas 300, llegas al templo “Wat Phrathat Doi Suthep” (muy bonito). Aquí nos dieron la bendición y nos pusieron la pulsera de la buena suerte, de aquí me llevo también un budita de cumpleaños. Allí había un mirador desde él que se podía ver todo Chiag Mai.

Doi Thanon

Doi Thanon. Carlos tendrá que dar alguna explicación a Gaby después de la experiencia.

Hablando de montañas “los intrépidos excursionistas” también fueron al Parque Nacional Doi Inthanon dónde está la montaña más alta de Tailandia. Lo malo es que ese día llovía. Vimos una cascada espectacular (acabamos como sopas). (Esta parte del viaje la contará Carlos, Gabi prometimos ser una tumba y no contar nada).

Otra cosa que hicimos aquí y en el resto de los lugares que visitamos por Tailandia, es darnos masajes; en todas sus versiones, menos en la que estáis pensando muchos (bueno al menos que yo me enterara, ja ja ja). No en serio, como echo de menos esos repetitivos “Thai Massage” al pasar por las calles. Mira tú ¡qué gracias a ellos y al quiromasajista que nos llevó Carlos! hasta mi abuela me ha dicho que he vuelto más recta (oye, pues que todo sea por la salud al año que viene más). Lo del quiromasajista no tiene desperdicio, en ocho minutos fue capaz de colocarnos las piernas a la misma altura y por si no me creéis hay fotos que lo garantizan. En otra ocasión, mis pies sirvieron de alimento a los pececillos (¡qué risas!, ¡qué cosquillas hacían!). Alguno llegó a engordar algún kilillo y mis pies quedaron muy suaves (para que hubieran sido como los de un bebé hubiera necesitado pirañas).

Gusanos

Gusanos

En cuanto a la comida: hemos comido muy bien; también es verdad que kiko y yo somos poco raritos a la hora de comer y nos gusta probar todo. Y eso que Kiko descubrió una especia que no le gustaba y que ponían en casi todos los platos; pero aún así el chico me comió muy bien. Alguna vez me he pasado de picante, pero mi estómago lo ha soportado. ¡Qué buenos los pad thai, las sopas, el pollo en todas sus versiones…!. Las frutas: exquisitas, probé una llamada “Durian” (decían que era venenosa, pero ni aún con esas lograron los chicos librarse de mí). El olor de esta fruta era tan fuerte e insoportable que en algunos hoteles había carteles de “prohibido el paso con esa fruta” ( aún me acuerdo del pobre Juan cuando olió en su coche un “perfume” tan peculiar e intenso. La culpable “yo” había dejado el resto de la fruta en su coche. Todavía debe estar intentando quitar el olor).

Al hilo del tema de las comidas aprovecho para contaros lo del plato “desagradable” por lo que nos sucedió: ¡una vez más apareció la amabilidad Thai”. Ese afán que tenemos Kiko y yo por probar cosas raras y nuevas nos llevó a pedir el plato de aspecto más “asqueroso” que había en la carta (queremos creer que eran ostras cocinadas). El sabor era indescriptible y el olor ni os cuento; era tal la repugnancia que nos causaba que le dijimos a la camarera que nos retirara el plato de la mesa; la camarera preguntó y le dijimos que no nos había gustado. La sorpresa fue cuando al traernos la cuenta no sólo no nos había cobrado el plato sino que nos había hecho descuento (¿os ha ocurrido esto alguna vez? a nosotros nunca). Por supuesto le dejamos propina por ese GRAN DETALLE (detalles que se repiten a lo largo del viaje).

Después de siete días increíbles no nos quedo más remedio que despedirnos con gran pena de Chiag Mai. No sin antes pasar a despedirnos de las amigas de Carlos, y creo que ahora también nuestras, por lo que la última noche se alargó un poquito más de lo pensado y al día siguiente perdimos el autobús de las 10:15 h con destino a Sukhothai, pero como dicen allí “Mai pen rai” cogimos el de las 12:00 h (otra de las ventajas de viajar sobre la marcha).

A saber

Estas cuatro performance aparecieron ayer en Thapae Gate, la plaza principal de Chiang Mai. ¿Será una forma de hacernos sentir como en casa?

Yo no le doy muchas vueltas. Esto es Asía, esto es Tailandia y a veces es inútil buscar explicación a las cosas. Por ejemplo, ¿se os ocurre alguna explicación que justifique la existencia del consulado de Perú en Chiang Mai? Yo me cruzo todos los días con por lo menos ningún peruano haciendo turismo. Y no digamos viviendo. Pues oye, que aquí esta, consulado peruano.

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Chiang Mai, 7:08 am

 

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Desde la terraza de mi habitación en el hotel Micasa