Wat Sakey and Golden Mount

Wat Saket Golden Mount

Wat Saket Golden Mount

 

Wat Saket Golden Mount

Wat Saket Golden Mount

Lo más curioso de este templo es que esta situado en una colina artificial. La vista desde la parte más alta, donde se encuentra la gran stupa dorada, es simplemente espectacular. Uno se da cuenta por un lado de la inmensidad de Bangkok y por otro, de los grandes contrastes de la capital del país. Junto a modernos y altos rascacielos aparecen barrios enteros de humildes construcciones de uralita y madera, con el panorama siempre salpicado por los omnipresentes templos y sus pagodas doradas. Todo esto siempre que la habitual contaminación de la ciudad lo permita.

La colina se formo cuando se vino abajo durante su construcción la stupa original. Sobre los escombros, para evitar su erosión, se construyeron los muros actuales.

El templo original empezó a ser construido bajo el reinado de Rama I a principios del siglo XIX, y acabado años más tarde por Rama III. El templo a tenido diferentes usos, desde crematorio a cementerio para las victimas del cólera. Aunque actualmente el templo ha sido absorbido por la ciudad, en sus orígenes se encontraba a las afueras.

Después de subir los 320 escalones se accede a uno de los puntos más elevados de Bangkok con 80 metros.

 

Wat Saket Golden Mount

Wat Saket Golden Mount

Wat Saket Golden Mount

Wat Saket Golden Mount

Wat Saket Golden Mount

Wat Saket Golden Mount

Buddha Park en Vientiane, 2ª parte

Continuación del post de ayer sobre el Buddha Park.

...

...

...

...

...

...

Impresionante el buda reclinado de más de 40 metros de largo…

...

...

...

...

...

...

Y la construcción en forma de manzana tampoco se queda corta…

...

...

...

...

...

Aquí presencié como una pobre señora, de media edad y de cuerpo no tan medio, se quedaba atascada. Que ratico mas agradable pasamos. Ella menos.

...

En los templos y alrededores barren hasta el polvo de los caminos

Buddha Park en Vientiane

...

Impresionante vista desde la manzana gigante

...

...

Fue construido en 1958 junto al río Mekong, por Bunlua Sulilat, un tailandés que integro el hinduismo y el budismo. Así, surgen inexplicables figuras que combinan rasgos de ambas religiones. El enorme buda reclinado, de 40 metros de largo, de su interior es hoy venerado por la población local.

Conocido como el Buddha Park, Xiengkuane Buddha Park o Xieng Khuan (espíritu de la ciudad), se ha convertido en un importante sitio turístico, y contiene más de un centenar de estatuas.

Quizás sea, junto con el White Temple, de los sitios más extraños relacionados con el budismo, causado por la mezcla del budismo con el hinduismo. Hay esculturas de dioses, de personas, animales, demonios y figuras irreconocibles, algunas realmente tétricas.

Al entrar te topas con una construcción con forma de manzana gigante, hueca en su interior. Representa el infierno, la tierra y el cielo. Los turistas pueden entrar en su interior a través de lo que parece ser la boca de un demonio. En la parte superior hay una especie de terraza desde la que se tiene una bonita vista de todo el parque.

El parque está situado cerca de Thadeua del pueblo, a unos 25 km al este de Vientiane, y cerca del Puente de la Amistad.

En coche se tarda una hora aproximadamente desde el centro de Vientiane.

Hay que pagar por entrar, 5.000 kips, no llega a un euro, y un pequeño añadido si llevas cámara de fotos o de video.

Merece la pena.

...

...

...

...

...

...

...

...

...

...

...

...

...

...

...

El símbolo comunista acompaña siempre a la bandera nacional

Mañana más fotos

Reliquias budistas

Me paso en el aeropuerto de Chiang Mai. Al llegar vi los tres coches adornados de lado a lado. Pensé que esperan a algún monje importante y no le presté más atención. En una de las salidas a fumar un cigarrito, observé el movimiento que presagiaba que los monjes estaban a punto de llegar. Esperando estaban los conductores, otros monjes y monjas, gente de uniforme, policías y curiosos.

Sorpresa mayúscula cuando pude ver lo que los coches iban a transportar. No eran monjes…

 

Reliquia budista

Reliquia budista

Reliquia budista

Reliquia budista

Reliquia budista

Reliquia budista

Reliquia budista

Reliquia budista

Me dijeron que eran reliquias budistas.

Feliz año 2010 a los españoles y 2553 a los tailandeses.

La estampa era bien bonita. Los fuegos artificiales junto con las linternas subiendo al cielo. Pasaban escasos minutos del 2010 y el tráfico estaba parado para ver los fuegos artificiales.

La estampa era bien bonita. Los fuegos artificiales junto con las linternas subiendo al cielo. Pasaban escasos minutos del 2010 y el tráfico estaba parado para ver los fuegos artificiales.

Se llama Apple, aunque puede llamarse como quiera. No quiso casarse conmigo

Se llama Apple, aunque puede llamarse como quiera. No quiso casarse conmigo

Aquí de nuevo y con varias cosas que contar.

Menuda celebración, la de nochevieja. Y yo que tenia dudas de si lo celebraban o no. Duda resuelta, si que lo celebran.

Y lo hacen en la calle. Me imagino que como en todos los rincones del mundo donde la temperatura invita a salir a la calle. El bullicio es permanente y los restaurantes están abarrotados de gente dispuesta a recibir el año nuevo con su habitual filosofía: sanuk, o sea, buen rollo. Yo cena cerca de la Taphae Gate, centro neurálgico de Chiang Mai. Faltaban unos minutos para el cambio de año, cuando los camareros se pusieron a repartir confeti, gorros y otras piticascas para estar todos preparados. La señal que indica el cambio de año, aquí no hay campanadas, son los fuegos artificiales, disparados desde varios puntos de la ciudad, momento, en que hasta la circulación se para y todo el mundo disfruta atentamente del petardeo.

La verdad es que fue muy agradable. Lo bueno si breve, dos veces bueno. Pues debe ser verdad porque el hecho de no estar saturado de navidad hace que lo vivas de otra manera. Y estar fuera de casa también ayuda.

También tuve mi primera experiencia negativa con el carácter tai. He repetido hasta la saciedad que son amables, educados, pausados y honrados. Y es cierto, con una salvedad. Ya me habían contado que si tienes un accidente de trafico las reacciones pueden ser inesperadas, incluso me habían recomendado que en caso de estar involucrado, lo mejor que podía hacer era salir por patas. Yo tuve un incidente en la versión coche-peatón, siendo yo este último. Iba andando tranquilamente por la calle cuando una pick-up me dio con el retrovisor en la espalda. Del propio golpe, mi cuerpo giro hacia el coche y en ese momento me dio con el parachoques en un tobillo, dejándome atontado unos segundos, con la espalda dolorida y una buena moradura en el tobillo. Esto fue poco después del cambio de año y todavía ando cojeando y con la espalda maltrecha. Menos mal que soy alto, de medir unos centímetros menos el golpe hubiera sido en la cabeza. Lo que me dejo un peor sabor de boca es que el tío no paro para ver como estaba, siguió su curso y lo perdí de vista antes de comprobar el alcance del golpe en mi cuerpo. La suerte que tengo es que a los pocos días de llegar a Chiang Mai conocí a un español que vive aquí hace seis años y que habla inglés y tailandés y en estos viene genial. No fui al hospital. Decidí esperar al día siguiente y al final no ha sido necesario. Como me traje un pequeño botiquín, asesorado por una amiga enfermera, tenía todo lo necesario para calmar el dolor y limpiarme la herida del tobillo.

Bonita foto de mi linterna con la luna de fondo. Por cierto, pasaran muchos años antes de que vuelva a coincidir luna llena con fin de año

Bonita foto de mi linterna con la luna de fondo. Por cierto, pasaran muchos años antes de que vuelva a coincidir luna llena con fin de año

Y la otra noticia es que me he mudado. En la cena de nochebuena conocí a un tailandés de Chicago que me ofreció ir a su casa por unos meses y al día siguiente avise en la residencia que me iba. Como resulta que ahora no localizo al tío, Juan se ha ofrecido amablemente a alojarme temporalmente, así que ahora escribo desde su casa.

Yo mismo haciendo el idiota

Yo mismo haciendo el idiota

Enfocas... y sonrien. Esta chica me da comer muchos muchos días

Enfocas... y sonrien. Esta chica me da comer muchos muchos días

Mis pintas

Mis pintas

Enfocas... y sonrien

Enfocas... y sonrien

Enfocas... y sonrien

Enfocas... y sonrien

Preparando una linterna para pedir un buen año. Ella no quiso casarse conmigo

Preparando una linterna para pedir un buen año. Ella no quiso casarse conmigo

¿Cómo de debe ir vestido a los templos?

¿Cómo de debe ir vestido a los templos?

Se puede ir en pantalón corto... si no es muy corto

Artículo de Sánchez Dragó sobre el Budismo

Artículo publicado en el www.elmundo.es

1 de diciembre de 2009.- ¡Ah, Buda!

Nadie habla mal de él. Nadie, que yo sepa, lo ha hecho a lo largo de los siglos. Tiene y ha tenido siempre muy buena prensa, mejor que la de Jesús, lo que ya es decir, incluso entre los ateos.

Y, esto último, no sin lógica, porque el budismo es, como el taoísmo, una religión sin dioses -únicos o plurales que éstos sean- y carece, en consecuencia, de idolatrías, dogmas, profetas, santos, milagros e iglesia. No es teísta, no admite lo sobrenatural. Nada, pues, repugna en él a la razón.

Parecerá, sin embargo, paradójico -y difícil de entender y digerir- este concepto de una religión atea o, por lo menos, agnóstica a quienes hayan nacido en el seno de cualquier cultura dominada por el monoteísmo judío, cristiano o musulmán. Reparemos, para vencer esa dificultad, en la circunstancia de que el budismo no nació de una supuesta revelación divina -algo que viene de fuera-, sino de una iluminación interior, fruto de una estado de conciencia –el ‘samadhi’, el ‘satori’… El éxtasis, en definitiva- que es la desembocadura mística, ganada a pulso, de un laborioso proceso de meditación.

A Moisés le bastó con subir al Sinaí, llegó Yavé en un pispás y… Buda permaneció once años bajo las ramas del ‘bo’ y sólo así vino a saber que la realidad inmediata, la fenomenológica, la que los sentidos nos transmiten, es pura apariencia -maya (ilusión)- que nos confunde, que oculta la verdadera Realidad, la que se escribe con mayúscula, y que nos arroja, al nacer, al encarnarnos, al ‘samsara’, a la engañosa Rueda de la Vida (y de las Vidas), en la que todo es tornadizo, fugitivo y doloroso.

¿Existió Buda? Es dudoso, como dudosa es, asimismo, la existencia de Jesús. Y, en todo caso, si existieron, es seguro que ninguno de los dos vivió como nos lo han contado. Nadie debería confundir a Jesús de Nazaret con Cristo ni a Sakiamuni, Gautama o Sidharta con Buda. Hubo, quizá, una especie de percha histórica, de hombre nacido de varón y de mujer, en ambos casos, pero el Buda y el Cristo -o la budeidad y lo crístico- son manifestaciones arquetípicas venidas del fondo de la conciencia humana y del inconsciente colectivo que revisten carácter simbólico, surgen en el curso de la experiencia mística y se producen al margen de la historia.

Hay, sin embargo, otro budismo, de igual modo que hay otro cristianismo, más llano, más cercano, más cotidiano, más practicable y asequible a las gentes del común, vestido, por así decir, con ropa de andar por casa, y ése es el que el que nos enseña a vivir sin dolor, a morir en paz y a ser felices.

¿Cómo? De una sola manera, por un solo camino: el del desapego, nacido de la convicción de que su contrario -el apego a lo que sea: personas, objetos, costumbres, situación económica, posición social, ideas, ideologías, sentimientos- está sujeto a la inflexible ley del cambio, de la fugacidad, de la apariencia, de la impermanencia de todo lo existente, y es, por ello, porque inevitablemente se pierde y porque se sabe, de antemano, que será así, fuente única de ese espejismo, de esa enfermedad de la conciencia, a la que llamamos sufrimiento.

Éste, en cuanto se interrumpe el suma y sigue encadenado -hoguera falaz, ascua incesante, mariposa de ceniza- del deseo, se desvanece.

Sólo así, según el Buda, se alcanza serenidad y distanciamiento (la ataraxía de los estoicos), autonomía y soberanía espiritual, independencia anímica, se mata el ego, se ahoga el dolor, se limpia el karma, se detiene el monótono girar de los cangilones de la noria del samsara, se rasga el velo de maya, se quiebra la condena de las sucesivas encarnaciones y se alcanza la gloria, suprema dicha y fusión con el Absoluto (o anima mundi) del nirvana.

Éste, por cierto, es el Todo -única inmortalidad posible- y no, como tantos, en Occidente, creen, la Nada.

El budismo, religión -quizá no debiéramos llamarla así. Es filosofía, es sabiduría- razonable y razonada, está, en contra de lo que por lo dicho hasta aquí pudiese parecer, al alcance de cualquiera y es, por ello, la más útil en lo concerniente a la búsqueda de la felicidad entre todas las religiones, o caminos de perfección, que en el mundo existen.

La más útil y la más práctica. Cuando no hay apegos, no hay violencia. Ni envidia. Ni avaricia. Ni ningún otro pecado capital. Menos aún ése al que los judeocristianos llaman original. Ser hombre, según Buda, no es un delito ni debe generar, por ello, sentimiento alguno de culpabilidad. Los niños budistas nacen inocentes, y con inocencia viven y mueren los adultos.

Con inocencia y con pobreza. Ningún budista quiere hacerse rico. Nadie ahorra, nadie invierte, nadie acumula. Poseer algo es tener apegos y quebraderos de cabeza. ¡Quita, quita! ¿Para qué, si la vida es un puente hecho de impermanencia? Nadie en su sano juicio construye nada sobre los puentes. El labrador budista, por ejemplo, sólo siembra y cosecha lo que él y los suyos necesitan, ese año, esa estación, para sobrevivir y llega al extremo de pedir perdón a la madre tierra cada vez que hunde en sus entrañas el rejo de su arado.

No hay nada que no sea para el budismo un sacramento y, a sus ojos, sagrado es, por lo tanto, el ecosistema. Si todos fuésemos (o nos hiciéramos) budistas, el globo terráqueo y quienes lo habitan no correríamos peligro alguno.

Buda nos tiende un filtro de amor generoso, un bálsamo de perdón y una tabla de salvación y liberación. No es extraño que tenga por doquier, incluso entre los ateos, como ya dije, tan buena prensa.