Cocodrilos en Ayutthaya

Aunque ya no es portada de los medios internacionales, parte de Tailandia sigue inundada.

Imagen tomada en un vuelo Chiang Mai-Bangkok hace una semana.

Imagen tomada en un vuelo Chiang Mai-Bangkok hace una semana.

Había leído que muchas granjas de pollos estaban anegadas y que a pesar de la prohibición gubernamental, para evitar la propagación de enfermedades, los polleros habían introducido sus productos en los canales de distribución. Tiene que ser difícil tener que sacrificar tus animales y tu futuro. En lo que no pensé es en las granjas de cocodrilos y el otro día un ayutthayero me contó que también habían tenido problemas. Muchos de ellos habían logrado escaparse y pululaban a sus anchas en Ayutthaya. Vaya sustazo encontrarse con un simpático cocodrilo en la puerta de tu casa…

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Los elefantes en el país de las sonrisas. 3ª parte. Preguntas y respuestas

¿Por qué se utilizan los garfios?

El gobierno tailandés dice que “Por naturaleza los elefantes son temperamentales, desobedientes, y algunas veces violentos. Un mahout lleva un garfio con él cuando se entrena a un elefante. Desde el comienzo de la formación del elefante, este se entera de que un garfio puede causar dolor. A su debido tiempo un garfio se convierte en un mero gesto simbólico para la obediencia de los elefantes, y los mahouts no tienen necesidad de usarlo realmente. Organismos que se ocupan de la formación de los elefantes han iniciado campañas de relaciones públicas para mahouts en todo el país para entrenar a sus elefantes, de conformidad con los procedimientos correctos. “

PETA dice que “Como se muestra en el video publicado por PETA EE.UU., Un elefante se entera de que un garfio puede causar dolor cuando él o ella está inmovilizado y golpeado sin descanso por mahouts que repetidamente insertan el garfio de punta en la sensible piel de elefante, causando heridas sangrantes. Estos garfios, de metal afilados se utilizan regularmente para mostrar y recordar a los elefantes quien es el jefe. Para los elefantes en cautiverio, muchos zoológicos han modernizado sus prácticas, empezando por la eliminación de garfios y cadenas y en su lugar utilizando el condicionamiento operante y contacto protegido para gestionar los elefantes. En contacto protegido, los elefantes no son dominados, castigados, o forzados a realizar trucos. Ellos aprenden a cooperar voluntariamente con los procedimientos de cría mediante el uso sistemático de refuerzo positivo solamente.

¿Es cierto que la industria turística de Tailandia se basa en la atracción de las actuaciones de elefantes?

El gobierno tailandés dice que “Tailandia es uno de los lugares turísticos mas populares del mundo. El país está bendecido con muchas bellezas naturales, ya sea de las hermosas playas, montañas verdes, o sitios de interés histórico. También es famosa por su industria de servicio eficiente, donde la amabilidad y la sonrisa tailandesa son inseparables. Las actuaciones de los elefantes sólo equivalen a una pequeña fracción de la industria turística en auge en Tailandia. En resumen, los elefantes necesitan de la industria del turismo para sobrevivir, no al revés.”

PETA dice:

En 2001, The Associated Press presentó los informes de una conferencia de cinco días que se desarrolló en Bangkok, a la que asistieron más de 100 expertos en elefantes de todo el mundo.

El informe decía que “Tailandia se está convirtiendo en un centro regional para el contrabando, impulsado por una demanda creciente de los elefantes en el turismo y la mendicidad. Los elefantes bebé se introducen de contrabando a Tailandia de las vecinas Myanmar, Laos, Camboya y Vietnam. Las crías fueron arrebatadas de sus madres en la naturaleza, probablemente matando a la madre primero. Las crías cuestan entre 2.000 y 4.600 dólares dependiendo de su salud… Las crías están capacitadas para realizar trucos de circo, y a veces se utilizan para la mendicidad en las calles de la ciudad en Tailandia. En los últimos cuatro o cinco años, más de 300 crías han muerto en los hospitales de elefantes tailandeses.

Es evidente que si la industria turística de Tailandia no estuviera explotando los elefantes con fines de lucro, no habría necesidad de la caza furtiva y el contrabando. Desde que PETA EE.UU. lanzó su campaña para exponer el trato cruel de los elefantes en Tailandia, numerosos turistas se han quejado.

Un visitante reciente informó:

Lo que vimos en algunos lugares fue impactante, y el maltrato de los elefantes era evidente. Los elefantes “fuera de servicio” estaban encadenados al ardiente sol, sin sombra alguna. Un elefante embarazado estaba atado con una cadena muy corta y sin sombra, de modo que el animal apenas podía moverse. En un campamento nos perdimos y fuimos testigos de la paliza cruel de un elefante por su mahout. Como resultado, el animal estaba sangrando por cuatro heridas en la cabeza y una herida en la oreja. En otro campo una gran cantidad de animales tenían heridas frescas en la cabeza y / o las orejas. Estábamos profundamente consternados y tristes al ver cómo los animales fueron tratados por sus mahouts.

¿De donde sale la ceremonia Phaa jaan?

No he podido averiguar desde cuando se celebra la ceremonia del Phaa Jaan. Seria interesante saber si cuando el elefante era utilizado tradicionalmente para labores de arrastre en los montes, los mahouts utilizaban ese mismo proceso de adiestramiento, o si por el contrario, seguían métodos más respetuosos.

¿Qué puede hacer el turista?

Es evidente que el maltrato persistirá mientras exista demanda de espectáculos con elefantes y siga siendo un lucrativo negocio. Los turistas pueden poner su granito de arena para acabar con el problema eliminando la demanda. El principio de la solución es decir NO cuando te ofrecen estos espectáculos. Tampoco se debe comprar ningún objeto fabricado con marfil.

Para los que quieran comprometerse un poco más pueden visitar algunas de las organizaciones que llevan tiempo luchando en favor de los elefantes. Os dejo las webs de dos de ellas:

Elephant Nature Park

Bring the elephant home

Y algo parecido pasa con los tigres. El archiconocido templos de los tigres se jacta de ser un santuario para los tigres, cuando en realidad, y según dicen los expertos que lo han visitado, los tigres son maltratados con el único fin de sacar unos baths a los turistas.

Los elefantes en el país de las sonrisas. 2ª parte. La ceremonia Phaa jaan

LA CEREMONIA DEL PHAA JAAN, EL COMIENZO DEL HORROR

Este es el relato de alguien que presenció cómo eran adiestrados los elefantes en un poblado de mahouts. Era la tradicional ceremonia del Phaa Jaan. Obtenido íntegramente de www.helpthaielephants.com

En un pueblo, en lo profundo de las selvas de Tailandia, alguien ofrece una pieza de fruta a una cría de elefante. Nacida en cautiverio, ha vivido toda su corta vida en el pueblo, con los entrenadores de elefantes, los mahouts, donde vino al mundo hace sólo dos años. La bebe elefante esta confiada, conoce el pueblo y conoce a los aldeanos, los únicos seres humanos que jamás ha conocido.

La bebe elefante coge la fruta con delicadeza, con su pequeña, arrugada y gris trompa. Mueve suavemente sobre la tierra sus pies grandes y redondos.

Utilizan la fruta como reclamo, sin que el animal sepa que los aldeanos van a traicionar su confianza. Van a comenzar siete días de tortura que sacudirán hasta su misma esencia.

La bebe elefante todavía esta creciendo y no es mucho más alta que los aldeanos que la trasladan y rodean. La confianza en lo conocido hace que este tranquila, lo que permite a los aldeanos ponerle la gruesa soga al cuello. Sorprendida, intenta soltarse la soga, pero ya es demasiado tarde, ha caído en la trampa y ya no tiene escapatoria.

Los aldeanos luchan por inmovilizarla y ella lucha por escapar. Grita de miedo esperando que su madre acuda a ayudarla. Pero es en balde. Su madre, también traumatizada, ha sido apartada de su hija y de la aldea ese día. Aunque el bebe elefante es ya muy fuerte y potente, nada puede hacer contra docenas de aldeanos que tiran de la soga que divide cada más la delicada piel de su cuello.

El bebe ya esta inmovilizado y en el pueblo hay un aire de celebración. Jóvenes y viejos se detienen a observar el ritual.

Van añadiendo cuerdas y cables de acero alrededor de su cuerpo. Ella intenta escapar desesperadamente, y utiliza la trompa para defenderse de los dolorosos golpes. Pero no hay misericordia. Su trompa y la piel sensible de entre sus uñas son golpeados con palos y pinchados con palos con clavos. Los clavos llegan a insertarse en los canales de sus oídos.

Cansada y agotada no puede mantenerse en pie. Sus piernas ceden, estirando las cuerdas que tiene alrededor del cuello provocando asfixia. Un nuevo golpe en las costillas hace que vuelva a ponerse de pie.

Un anciano de la aldea se sube encima de ella y extiende los brazos a ambos lados del cuello. Cuenta con un palo unido a una hoja larga, curvada y puntiaguda. Hablando en tailandés le da un mensaje a la cría de elefante, “Recuerda, si no vas en contra de nosotros, no te haremos daño.” Levanta la hoja, escupe sobre ella, y se la hunde en la cabeza, directamente entre las orejas. Repite la operación varias veces y cada vez que lo hace, el animal intenta reaccionar. Pero tiene el cuerpo torturado y ensangrentado.

Más tarde se descubre que la cría de elefante se ha quedado sorda, probablemente sea el resultado de la lección del sádico anciano.

Los más jóvenes sustituyen al anciano. Uno de ellos se sienta encima del elefante. Esta fumando un cigarrillo. Se toma su tiempo y mientras descansa mueve y hunde más el palo que el anciano ha clavado en la cabeza del elefante, haciendo la herida cada vez más grande. La cría de elefante ruge en una agonía interminable, levantando la cabeza en vano intento de librarse de ese instrumento de dolor.

El anochecer ha caído sobre el pueblo, y entre el humo de una fogata ardiendo al lado de su jaula, los ojos tristes revelan el temor y la confusión de un bebé elefante cuyo mundo se ha vuelto del revés. Su madre se ha ido y ha sido golpeada y abusada por los aldeanos en quien ella confiaba. Sin embargo, su calvario no ha terminado. Los próximos días se le negara comida, agua y se impedirá que duerma. Por turnos, los aldeanos la golpearan día y noche, asegurando que su sumisión es absoluta y completa.

Una semana más tarde, vimos a la cría de elefante atada a un árbol, fuera de la aldea. Sus ojos estaban cerrados por la hinchazón. Por sus orejas grandes y rasgadas corría una mezcla de sangre y pus. Una capa de diarrea seca cubría sus patas traseras, como evidencia gráfica del terror al que había sido sometida. Las palizas se repetirán con regularidad el resto de su vida para recordarle quien es el jefe.

Los elefantes en el país de las sonrisas. 1ª parte

Toca hablar de uno de los lados oscuros del país de las sonrisas.

Una amiga, que por cierto ha sido por aquí un soplo de aire fresco, trabaja para la ONG Bring the elephant home. Mientras me contaba la labor que desempeña en la ONG, me relató la vida de los elefantes destinados al turismo, y el trato que reciben. Y aunque uno algo percibe, pues es evidente que un elefante no se levanta una mañana y decide hacer el pino, o jugar un partido de fútbol, no tenia ni idea de los métodos utilizados por sus “cuidadores”

Los datos y relatos de estos post los he obtenido de conversaciones con personas que trabajan en varias ONGs, de mi visita a alguna de ellas y algunas webs como PETA, People for the Ethical Treatment of Animals, www.helpthaielephants.com, www.tigertemple.org y nationalgeographic.com.

Tampoco quiero que ahora nos rasguemos las vestiduras, que los occidentales somos muy dados a dar lecciones morales, como si nuestro modelo social no produjese también nuestra propia mierda. De hecho, no es muy difícil encontrar en internet material en el que se muestra lo que hacemos nosotros con los elefantes en nuestros circos.

Si uno visita Tailandia haciendo uno de los típicos recorridos, inevitablemente tendrá contacto con los elefantes, bien visitando alguno de sus campamentos o bien acudiendo alguno de los estrambóticos espectáculos. Y hasta hace bien poco era posible verlos por las calles de Chiang Mai.

Yo asistí, en mi primer viaje a Tailandia, a uno de esos espectáculos donde los elefantes jugaban un partidito de futbol. Y no sé que me extraño más, si ver a los elefantes jugar con la pelota o tener la sensación de que éramos los únicos, estaba con mi amigo Gaby, que no estábamos disfrutando con lo que veíamos, nadie parecía preguntarse como llega un elefante a jugar con la pelota, o a pintar un cuadro, actividades que es evidente que no hacen de manera natural. Lo mismo pasaba cuando los veías por las calles de Chiang Mai. Generalmente uno no pensaba en el sufrimiento del animal y a juzgar por las reacciones de la gente, mi impresión es que esa reacción era generalizada. Me imagino que es debido a que los elefantes resultan un animal simpático. Y también es evidente que transitar por asfalto, entre coches y motos, no podía resultarle nada agradable. Pero daba igual, lo principal era hacerse la foto con elefante en plena calle.

La realidad es que el proceso de adiestramiento para que los elefantes hagan todas esas cosas es cruel, es una tortura física y psicológica para los animales. Se llama Phaa jaan.

Foto: www.nationalgeographic.com

Mahout bañando un elefante en la India. Foto: http://www.nationalgeographic.com

A los cuidadores de elefantes de les llema mahout. Tradicionalmente era un trabajo familiar, heredado de padres a hijos. Así, los futuros mahouts aprendían el oficio desde muy jóvenes. El elefante era “adoptado” por su mahout desde muy pequeño para que entre los dos creciera un fuerte lazo, y lo normal era que un elefante tuviera un mismo mahout toda la vida.Ahora pasa otra cosa bien distinta. Desde que empezaron a utilizarse en el sector turístico, muchos elefantes fueron a parar a manos de personas inexpertas, y cuyo único fin era obtener ingresos rápidos. Hay varios métodos para adiestrar a los elefantes. Se puede hacer por refuerzos positivos, método por el que el animal no sufre, pero que es mucho mas lento. O por la fuerza, enseñando al elefante quien es el que manda, quien es el jefe.

Según PETA, People for the Ethical Treatment of Animals, en Tailandia hay 3.800 elefantes en manos privadas, y la mayoría de ellos son utilizados como reclamo turístico, haciendo trucos de circo o para dar paseos. Hace un siglo se calcula que había más de 100.000 elefantes en libertad en Tailandia. Los datos hay que tomarlos siempre a modo orientativo, pues cada organización maneja los suyos.

Los rituales de adiestramiento empiezan cuando los elefantes son muy muy pequeñitos, de entre dos y tres años. Son apartados de sus madres, mientras patalean y gritan. Son inmovilizados, goleados sin piedad e incluso llegan a arrancarles las uñas. Las sesiones de entrenamiento dejan a los elefantes gravemente heridos, traumatizados y en ocasiones muertos.

Mañana la ceremonia del Phaa Jaan.

Secuencias en Lumpini Park, Bangkok



 
 

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¿Puede alguien cerrar el puto grifo?

Y eso que estamos en temporada seca.

Aunque la lluvia impide que jueguen con el agua, nada les tira para atrás cuando cae la noche. Y si a mi me corta coger la moto lloviendo o con el suelo mojado, a ellos, a los tais, se la pela. Están más que acostumbrados.

Ayer por la noche todas las zonas de ocio para tailandeses estaban a reventar: restaurantes, bares y discotecas, como en España en nochevieja. Ellas vestidas como para una boda, y ellos, pues como siempre, muy femeninos.

Estuve cenando en Nimanhiman, una de las zonas pijitas de Chiang Mai frecuentada por universitarios y tais con posibles. Un ambiente que nada tiene que ver con el de Loy Krod Road, la zona de bares para extranjeros con chicas de cariño fácil. Las diferencias se extreman si hablamos de discotecas. Por un lado esta Spicy, un antro donde acaban las chicas que apuran su último cartucho para conseguir su “amigo especial” y los extranjeros que no han conseguido con quien pasar la noche, vamos, lo mejor de cada casa. Fabrique es el lado opuesto. Situado en el hall de un gran hotel, los extranjeros pagan entrada salvo que vayan acompañados de un lugareño. Fuera, coches de alta gama. Dentro, varias grandes salas donde los clientes compran las bebidas por botellas. Ellas con trajes de marca, muy al estilo de Vivian Ward en Pretty Woman. Si quieres comer en Spicy, tienes que salirte y comerte una hamburguesa en Mikes, un sitio que no pasa por sus mejores momentos. En la Loney Planet dice que se comen las mejores hamburguesas fuera de EEUU. Yo digo que es uno de los peores sitios de comida dentro de Tailandia. En cambio, en Fabrique, puedes salirte a su terraza, sentarte en uno de sus cómodos sofás y disfrutar de su amplia, buena y cara carta.

Son dos mundos distintos habitados por personas que poco tienen en común. No son los mismos tais, ni los mismos extranjeros. Spicy es el hábitat del turista de paso y del expatriado entrado en años. En cambio, en Fabrique puedes encontrarte con los jóvenes de intercambio o los que trabajan en Chiang Mai como profesores, que no son pocos, principalmente de inglés.

Ir de un sitio a otro es uno de los atractivos de la noche de Chiang Mai.

Retomando el tema del post de anteayer, sigo invadido por las molestas hormigas voladoras. Ahora entiendo el tamaño de pueden alcanzar los geckos y otros animalitos, que aprovechan para ponerse las botas.