20 días en Tailandia, Beatriz. 3ª parte

Chiang Mai-Sukhothai

Tras cinco horas de viaje en autobús (no se nos hizo largo, dormimos, vimos el paisaje) llegamos a Sukhothai.

Buda y El otro malolo

Buda que Kiko y Bea tuvieron a bien regalarme, muy muy bonito. En la foto esta acompañado por el otro malolo.

Esta ciudad nos encantó, qué tranquilidad, llena de ruinas de templos, algunos con unos budas espectaculares. Claro que por algo ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí se encuentran las raíces del buda que esperamos ver próximamente en la casa de Carlitos.

En Sukhothai estuvimos una noche (¡qué pena!), alojados en unas cabañas sensacionales cerca del Parque histórico. Cuando llegamos nos alquilamos unas bicicletas en el hotel y nos fuimos a dar un paseo por la ciudad, cenamos y a dormir. Al día siguiente nos levantábamos a las 6:00 horas, nos esperaba una dura jornada en bicicleta recorriendo la ciudad y viendo los templos.

La bicicleta suponía una nueva prueba a mi destreza que superé con creces. Eso sí, creo que  los chicos no descansaron hasta que baje de la bici sana y salva. Durante todo el recorrido fui en fila india escoltada por los dos (por si las moscas).

Allí vimos a un grupo de españoles que visitaban la ciudad con el tiempo pactado para ver los templos.¡Qué afortunados somos!, pensé: a nosotros nadie nos marca el tiempo que queremos estar en los sitios (y creedme eso es un gustazo).

El tiempo se portó y aunque la noche anterior llovió con ganas, ese día hizo mucho pero que mucho calor. Aún recuerdo la subida a uno de los templos ….

Ese mismo día, a las 20:00 h cogíamos un autobús hacía Phitsanulok y de allí se suponía que el tren a Bangkok. Por eso de salir duchados y descansados habíamos cogido premeditadamente dos noches de hotel. Pues chicos qué lástima no haber tenido a mano una cámara en ese momento para captar las caras de los del hotel cuando nos despedimos de ellos. Todo era preguntar si algo no nos había gustado, si algo estaba mal…nosotros les intentábamos explicar que no, que nos teníamos que marchar, que teníamos que coger un autobús, que ya sabíamos que la noche estaba pagada y que no había ningún problema (igualico que aquí, ese mal se iban a dar).

El agitado viaje de Phitsanulok a Bangkok

No sé cómo ni porqué ocurrió, pero cuando llegamos a Phitsanulok , un poco antes de bajar del autobús, justo cuando fuimos a coger el tren nos dimos cuenta de que el billete del tren tenía la fecha confundida, si lo teníamos que coger el día 22 de octubre el billete era para el día 21. ¡GRAN PROBLEMA!, ese viaje lo teníamos que hacer por narices ya que al día siguiente teníamos que probarnos y recoger los trajes (vuelven a aparecer) en Bangkok y coger el vuelo a Krabi.

Nos dirigimos a la estación con nuestros billetes con el fin de explicarle, sin más pretensiones, al señor de la ventanilla que había habido un error inexplicable. Una SORPRESA MÁS, nos devolvió integró el importe de los billetes porque no había billetes de tren para esa noche. Así que ni cortos ni perezosos y muy extrañados por ese nuevo detalle nos volvimos a la estación de autobuses a ver si había suerte.

Al llegar a la estación nos abordaron unas chicas ofreciéndonos la posibilidad de ir a Bangkok en una pick up por un precio ridículo; dudamos un momento pero allí que nos montamos. ¡Menudo viaje!, se nos pasaron por la cabeza todo tipo de cosas, ¡hasta dónde puede llegar la imaginación!. Bueno a unos más que a otros, porque yo cuando vi como conducían decidí que era mejor intentar dormirse y que fuera lo que buda quisiera. ¡Qué raticos!, ¿eh chicos? cuando parecía que el conductor iba a dormirse ó mejor dicho se dormía (creo que Carlos se ofreció a llevar la furgoneta); ó cuando se metió por unos caminos que nada parecían tener que ver con nuestra ruta (todo esto según me han contado porque en esos momentos yo ya me había dormido, pobre Kiko que mal rato debió pasar). Y esto no es todo, cuando el cansancio dominó al conductor y le relevó el otro, la cosa no mejoró, ¡menudo rally!. Llegamos a la conclusión de que debían ir a Bangkok a buscar a más gente y que tenían que recuperar el tiempo perdido después del retraso que sufrimos en una de las gasolineras (no sé que tipo de combustible usan pero todos los coches iban al mismo surtidor).

De esta manera llegamos a la estación de Bangkok (nos faltó besar el suelo), creo recordar que eran las 4 ó 5 de la mañana. ¿Qué hacíamos hasta las 11:00 h que abrían la tienda de los trajes? hubo quórum, cogimos una noche de hotel en Khao San Road y nos fuimos a tomar una cervecilla al bar que estaba abierto las 24 horas, y del que ya os había hablado anteriormente, para celebrar que estábamos vivos.

A la mañana siguiente, Kiko y yo nos dirigimos en tuk tuk a la famosa tienda. Comprobamos que nuestra habilidad para  regatear había mejorado con el paso de los días. Nos probamos los trajes, que no estaban acabados: a Kiko la camisa y el pantalón le quedaba perfecto pero faltaba la americana, mi vestido parecía un picardías faltaba colocarle el forro. Pero como nos íbamos a enfadar con ese despliegue de medios y esa preocupación por dónde mandarnos los trajes. A pesar de estar a medias, nos fuimos  convencidos de que de algún modo nos llegarían los trajes allá dónde estuviéramos. Quedamos en darles la dirección del hotel de Ao Nang, lo gracioso del caso es que ni nosotros mismos sabíamos dónde íbamos a estar.

Más contentos que unas castañuelas fuimos a buscar a Carlos y partimos hacía Krabi y de allí a Ao Nang.

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3 pensamientos en “20 días en Tailandia, Beatriz. 3ª parte

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  2. Tengo una amiga que tiene a su familia en el norte y trabaja en Samut Sakhon (sur de Bangkok). Ha tenido dos accidentes en bus cuando ha ido a visitar a su familia, el último bastante serio. Desde entonces sólo viaja en tren (además de tratar de convencer a todo el mundo de que haga lo mismo)

    Si os ha tocado uno de “esos” conductores habéis tenido suerte 🙂

    Pero bueno, pasada la aventura, que os quiten lo vivido 😀

    Un abrazo desde Bangkok,
    Juan

    • Hola Juan,

      Puedo asegurar que tuvimos suerte. Yo no pude pegar ojo. Hasta tres veces le dije que yo podía conducir. Él primer conductor se estaba quedando dormido, hacia todos los gestos que los que somos conductores reconocemos. Luego cambio al segundo y casi fue peor. En fin, yo pase muy mal rato.

      Que razón tiene tu amiga, yo siempre que puedo viajo en tren. Eso si, hay que tener paciencia.

      Un abrazo,

      Carlos.

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