20 días en Tailandia, Beatriz. 2ª parte

Chiang Mai

Tren nocturno

Tren nocturno

De Bangkok a Chiang Mai fuimos en tren litera (16 horas), ¡una nueva experiencia!: ¡ Qué nervios, qué risas nos echamos y qué poco dormimos!. Nervios pasamos al comprobar que habíamos cogido al único taxista lento de todo Bangkok y que, a pesar de haber salido con una hora de antelación, no íbamos a llegar a la estación. Cual “Pekín Express” salimos del taxi antes de llegar a la parada y entramos corriendo a la estación. Aquí salió a relucir la amabilidad Thai: ¡los policías nos hacían gestos para que no corriéramos, que llegábamos al tren!.

Tras unas cuantas horas de viaje, casi sin dormir por el traqueteo del tren, llegamos a la ciudad dónde vive Carlos, Chiang Mai, mucho más tranquila y cómoda para moverse que Bangkok, con muchos templos, bares, mercadillos y la gente más maja todavía si cabe. No me extraña qué Carlitos esté tan a gusto allí, ¡si yo que no tengo ni idea de ingles, ni de planos, me moví por allí sin ningún problema!. Aunque, en un principio, teníamos previsto estar 4 noches al final, como estábamos tan a gusto, nos quedamos 7 (es lo que tiene viajar por libre). Aquí tuvimos la oportunidad de conocer a los amigos de Carlos: muy majos. Nos vamos muy tranquilos porque lo dejamos en muy buenas manos.

Estuvimos alojados en dos hoteles, muy bien situados, por la zona de Loi Hroh Road, cerca de la muralla (Tha Phae Gate). Y aquí utilizamos un nuevo medio de transporte el songthaew, camioneta que transporta a varios pasajeros. Lo paras por la calle, le dices dónde vas y fijas el precio antes de subir.

Tiger Kingdom

Tiger Kingdom

No olvidaré ninguno de los días: visitas templos (Wat Chedi Luang, Wat Phra Sing, Wat Phra That Doi Suthep, Wat Ram Poeng, Wat U Mong, Wat Phra Pao,…), ir en elefante, balsa, coger a un tigre pequeñito y estar con algunos un poco más grandes, comer gusanos y alguna otra cosa más desagradable (esto se merece una explicación más detallada) ni las noches que salimos por Chiang Mai. Cada noche era diferente, curiosa e intensa (se me pasaban las horas volando). ¡Qué noches!

Recuerdo la primera noche ( y la segunda y la …..) que salimos en Chiang Mai y Carlos nos llevo a un bar dónde uno de los camareros era amigo suyo (¡qué raro! ¿verdad?). ¿Sabéis que allí no se dan besos? acercan las mejillas; mi primer corte en todo el viaje. Los que me conocéis ya sabéis lo besucona que soy, “MAI PEN RAI”, ante el aviso de Carlos, alargué la mano y ya está. Pero conseguí que a lo largo de la noche alguno/a diera besos al estilo español ó al mío mejor dicho.

En esa primera noche por allí conocimos a un tipo español de cuyo nombre prefiero no acordarme, y del que por desgracia me acuerdo, con el que coincidimos en alguna otra ocasión hasta altas horas de la mañana. Otra noche bien curiosa fue la que cenamos en un restaurante muy chulo al lado del río Ping, no teníamos intención de salir hasta tarde porque al día siguiente madrugábamos, pero la cosa se lío y acabamos a las mil….. Para aquellos que lo duden, ¡nos levantamos para ir en elefante y en la balsa!. Merecieron la pena las pocas horas de sueño: nos lo pasamos genial.

En Chiang Mai recorrimos un montón de mercados (nigt bazar, anusan, wararat, sunday walkig strett y otros más… ¡qué pasada! ¡como me gustaron los de flores y frutas!. Comprar, lo que se dice comprar, no compramos mucho (que no me oiga Kiko que tuvo ir a comprar una maleta más para poder meter las cosas). Y es que, chicos, el regateo no era mi fuerte. Creo que soy la única mujer que no ha arrasado comprando en Tailandia. Los chicos se extrañaban, Carlos me animaba, pero que yo me lo pasaba pipa mirando. Ahora bien cuando le cogí el tranquillo disfrute como una enana, lo malo que eso fue al final, cuando teníamos que marcharnos.

También fuimos a Doi Suthep, una montaña situada a 15 km de Chiang Mai, dónde después de subir un montón de escaleras, unas 300, llegas al templo “Wat Phrathat Doi Suthep” (muy bonito). Aquí nos dieron la bendición y nos pusieron la pulsera de la buena suerte, de aquí me llevo también un budita de cumpleaños. Allí había un mirador desde él que se podía ver todo Chiag Mai.

Doi Thanon

Doi Thanon. Carlos tendrá que dar alguna explicación a Gaby después de la experiencia.

Hablando de montañas “los intrépidos excursionistas” también fueron al Parque Nacional Doi Inthanon dónde está la montaña más alta de Tailandia. Lo malo es que ese día llovía. Vimos una cascada espectacular (acabamos como sopas). (Esta parte del viaje la contará Carlos, Gabi prometimos ser una tumba y no contar nada).

Otra cosa que hicimos aquí y en el resto de los lugares que visitamos por Tailandia, es darnos masajes; en todas sus versiones, menos en la que estáis pensando muchos (bueno al menos que yo me enterara, ja ja ja). No en serio, como echo de menos esos repetitivos “Thai Massage” al pasar por las calles. Mira tú ¡qué gracias a ellos y al quiromasajista que nos llevó Carlos! hasta mi abuela me ha dicho que he vuelto más recta (oye, pues que todo sea por la salud al año que viene más). Lo del quiromasajista no tiene desperdicio, en ocho minutos fue capaz de colocarnos las piernas a la misma altura y por si no me creéis hay fotos que lo garantizan. En otra ocasión, mis pies sirvieron de alimento a los pececillos (¡qué risas!, ¡qué cosquillas hacían!). Alguno llegó a engordar algún kilillo y mis pies quedaron muy suaves (para que hubieran sido como los de un bebé hubiera necesitado pirañas).

Gusanos

Gusanos

En cuanto a la comida: hemos comido muy bien; también es verdad que kiko y yo somos poco raritos a la hora de comer y nos gusta probar todo. Y eso que Kiko descubrió una especia que no le gustaba y que ponían en casi todos los platos; pero aún así el chico me comió muy bien. Alguna vez me he pasado de picante, pero mi estómago lo ha soportado. ¡Qué buenos los pad thai, las sopas, el pollo en todas sus versiones…!. Las frutas: exquisitas, probé una llamada “Durian” (decían que era venenosa, pero ni aún con esas lograron los chicos librarse de mí). El olor de esta fruta era tan fuerte e insoportable que en algunos hoteles había carteles de “prohibido el paso con esa fruta” ( aún me acuerdo del pobre Juan cuando olió en su coche un “perfume” tan peculiar e intenso. La culpable “yo” había dejado el resto de la fruta en su coche. Todavía debe estar intentando quitar el olor).

Al hilo del tema de las comidas aprovecho para contaros lo del plato “desagradable” por lo que nos sucedió: ¡una vez más apareció la amabilidad Thai”. Ese afán que tenemos Kiko y yo por probar cosas raras y nuevas nos llevó a pedir el plato de aspecto más “asqueroso” que había en la carta (queremos creer que eran ostras cocinadas). El sabor era indescriptible y el olor ni os cuento; era tal la repugnancia que nos causaba que le dijimos a la camarera que nos retirara el plato de la mesa; la camarera preguntó y le dijimos que no nos había gustado. La sorpresa fue cuando al traernos la cuenta no sólo no nos había cobrado el plato sino que nos había hecho descuento (¿os ha ocurrido esto alguna vez? a nosotros nunca). Por supuesto le dejamos propina por ese GRAN DETALLE (detalles que se repiten a lo largo del viaje).

Después de siete días increíbles no nos quedo más remedio que despedirnos con gran pena de Chiag Mai. No sin antes pasar a despedirnos de las amigas de Carlos, y creo que ahora también nuestras, por lo que la última noche se alargó un poquito más de lo pensado y al día siguiente perdimos el autobús de las 10:15 h con destino a Sukhothai, pero como dicen allí “Mai pen rai” cogimos el de las 12:00 h (otra de las ventajas de viajar sobre la marcha).

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4 pensamientos en “20 días en Tailandia, Beatriz. 2ª parte

  1. Muy bien bea, si alfnal veremos tu nombre en un libro.
    ah¡¡ No eres la unica mujer que no se volvio loca al comprar, vanessa hizo igual, entre que el regateo no es lo suo y no es de comprar.
    bescios

  2. Que gustico da ir viendo el reportaje de Bea, parece una niña pequeña toda emocionada !

    Oye que es eso de no contarme nada de Doi Thanon ? Es una de las excursiones que me quedé con las ganas.

    • Es que esa parte te la tengo que contar yo, más que nada para porque me gané una merecida bronca por tu parte, ¡¡con lo que me has enseñado acerca de la montaña!! Jajaja, recuerdo que nada más llegar al Doi Thanon pensaba en las charlas previas a la excursión que hicimos en el Corcovado, y como yo, haciendo caso omiso, me planté en las faldas del Doi Thanon de la peor manera posible. No te preocupes, pronto llegara el turno al post sobre el Doi Thanon y podrás llamarme de todo.

      Bea es igual contándolo que viviéndolo, así que os podéis imaginar que es un gustazo viajar con ella. El único pero es que es inagotable, chico que vitalidad¡¡ Yo ya dije años, en un viaje que hicimos diez personas a Escocia, que estaba en mi top ten de compañeros de viaje, junto con Maribel, que pese a estar embarazada nos dio a todos una lección. Jeje, que optimista he sido con eso del top ten.

      Un día tenemos que hablar del asunto de los compañeros de viaje, un tema que da mucho jugo.

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