¿Y ahora qué?

Foto: The Nation

Foto: The Nation

La situación es normal. Seguimos con toque de queda en muchas provincias, incluida Chiang Mai, aunque cada vez más reducido. Empezó siendo de 8 a 6 y ahora es de 11 pm a 4 am.

En Chiang Mai todavía se observan puestos militares en los lugares y edificios claves de la ciudad.

Y muchos menos turistas de lo habitual. Algunos dicen que hay hasta un 80% menos.

¿Qué dice el gobierno?

Pues se afana en demostrar que los rojos estaban armados hasta los dientes. Ruedas de prensa en las que enseñan todo el arsenal supuestamente incautado a los Camisas Rojas: fusiles, pistolas, armas caseras, coches bomba, en fin, de todo un poco.

En cuanto a las elecciones, una de las principales reivindicaciones de los camisas rosas, y aunque no esta claro, parece ser que piensan retrasarlas.

¿Qué ha pasado con los líderes de los camisas rojas?

Pues hay cierta polémica y hay preguntas sin contestar. No han explicado las razones que les llevaron a entregarse de repente y en un momento tan extraño. Circulan por internet algunas fotografías que han levantado suspicacias. En ellas se ve a alguno de los líderes pasándoselo en grande, como si estuviera en un resort de vacaciones. El gobierno dice que son falsas pero que las investigará.

¿Qué ha pasado con los rojos?

Los que estaban en Bangkok han sido devueltos a sus lugares de origen. Las barricadas y radios rebeldes han sido desmanteladas, y por lo menos en Chaing Mai, de manera pacífica.

¿Cobraban por protestar?

Decir como lo hacia el corresponsal de El Mundo que “los campesinos cobran por ir a Bangkok a protestar” es la lectura más simplista que se puede hacer. Es evidente que en el grupo de los camisas rojas había delincuentes habituales y militares con experiencia y parece lógico pensar que algunos de ellos cobraron por la violencia. Y también es posible que los encargados de la organización cobraran por ello.

Pero ¿Y los campesinos?

Buf, yo tengo algunas dudas, ¿cómo se hace para pagar, siempre en metálico y en teoría por días de estancia, a miles de personas reunidas en varios sitios? ¿Hacían recuentos? ¿Pasaban lista? ¿Lo apuntaban en cuadernos? ¿Hacían colas? ¿Tenían una contabilidad? De ser así, debería de haber cientos de pruebas gráficas y en cambio, sólo hay algún video suelto.

Otra cosa es que de manera general, recibieran ayudas para desplazarse a Bangkok y para el mantenimiento allí durante días: pago de taxis y autobuses, comida en los campamentos, etc.

¿Y sus reivindicaciones?

Esta es la clave del asunto. La gente espera para ver como reacciona el gobierno ante las reivindicaciones de los rojos. No se puede obviar que miles de ellos, y en su gran mayoría de manera pacifica, estuvieron dos meses en Bangkok luchando por la democracia y un cambio en el sistema.

¿Qué ha pasado con los periodistas?

Al principio el gobierno y sus seguidores, los camisas amarillas, acusaban a los periodistas y en general a los extranjeros, de manipular la verdad. Conforme transcurría el conflicto eran entonces los camisas rojas los que acusaban a los periodistas. Incluso los últimos días del conflicto, en Bangkok, su comportamiento era bastante agresivo con los periodistas.

Valga como ejemplo el mío. El tercer fin de semana de las protestas estuve en el campamento de los camisas rojas. Me paraban, me ofrecían agua y comida, me contaban la historia bajo su punto de vista, e incluso agradecían que los turistas tuviéramos interés por su historia. Era el momento en el que era una lucha de la minoría oprimida contra la elite.

En cambio, cuando la semana pasada me acerque a la barricada en Chiang Mai, que coincidió que en ese momento la policía la estaba desmantelando, las miradas de los camisas rojas ya no eran tan amigables. El día de antes, sus lideres se habían rendido y después el caos y la destrucción en forma de incendios se había apoderado de Bangkok. Desde ese momento, los campesinos luchando por el futuro de sus hijos se habían convertido a ojos del extranjero en vándalos sin escrúpulos. Ni hice amago de sacar la cámara.

Y hablando de periodistas, vaya susto me dí ayer al ver el titular de El País…

...

...

“Tailandia va a una guerra civil”, por dios, ¿Cuando tiempo había dormido? Luego resultó que el titular era producto de una mente calenturienta.

¿Qué dicen los gobiernos extranjeros?

Muchos de ellos han rebajado el nivel de alarma en sus recomendaciones para viajar a Tailandia y la mayoría de las embajadas han vuelto a trabajar normalmente.

Y como decía en el título, ¿y ahora qué?

Pues no tengo ni idea. Nadie la tiene. La gente, sean periodistas o sean ciudadanos normales, tiene las más variopintas teorías.

Personalmente lo único que tengo claro es que el Gobierno y el entorno más favorable a ellos, la elite tailandesa y empresarial, y los camisas amarillas, han ganado una batalla pero no la guerra.

Los camisas rojas siguen siendo mayoría y siguen teniendo sus reivindicaciones. Por cierto, el que sean mayoría es una de las razones por las que el actual gobierno y su entorno no quiere elecciones: las perderían.

El gobierno tiene que tener en cuenta que miles de personas se manifestaron pidiendo cambios importantes. Y sino tiene en cuenta a esa gran masa de población sólo tendrá que esperar a que vuelvan a organizarse.

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16 pensamientos en “¿Y ahora qué?

  1. Hola carlos, que tal estas? Hacia ya dias que no sabiamos de ti, no nos preocupes majo 😛
    Las cosas parece que estan mas calmadas no? Aun seguis con toque de queda? como llevas la busqueda de tu nueva casa? saludos y besicoss

    • Ni se os ocurra preocuparos porque no hay motivos para ello.

      Lo de la casa lo he retomado. Hay una que me gusta pero el dueño tiene que aceptar seis meses de alquiler. En cualquier caso me tengo que ir de aquí antes de que lleguen las lluvias o tendré que comprarme un flotador.

      ¿habéis contado ya vuestras peripecias?

      Besetes

  2. Analista fino, me temo que lo de la guerra civil es algo que ocurrirá con mucha probabilidad. Lo que está claro es que Tailandia va a estar agotado como destino turístico durante muchos años. La fiesta acaba de empezar.

    • Yo les voy a dar una oportunidad, mas que nada por que no tienen más remedio que entenderse. De lo contrario el futuro será oscuro para los unos y para los otros.

      Lo del (escaso) turismo es un problema grave. Mucha de la gente que vive de los turistas lo hacen al día y claro, es un desastre lo que esta sucediendo. Hablamos de taxistas, comerciantes, prostitutas, mercados, bares, restaurantes, hoteles, etc.

  3. ¿has leído algo más sobre el tema del abaratamiento de los vuelos?
    Por cierto, la foto de portada es curiosa. Como va esto, no tenían nada que hacer, han cogido el escobón y a la calle a barrer ¿¿¿???
    Joder que agonías. ¿Y el fin del mundo para cuando?… Echo de menos los comentarios del padrino, el mío.

    • Me imagino que dices la foto de la “barrida” de Bangkok. Pues ya sabes que aquí lo que no falta en todos los sitios es personal.

      Respecto a los vuelos. Pregunte en la TAT. La respuesta es que tanto ellos como las compañías aéreas están preparando planes de choque para reactivar el turismo. De momento son solo planes. En algún lado leí los billetes con la THAI desde 400€ ahora, yo lo he mirado y no los he encontrado.
      Hablando de padrinos, ¿ande esta el miío? ¿me lo cambias?

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