De turismo responsable y elefantes

Aprovechando mi propia estupidez voy a contar una de esas cosas que se hacen por inercia sin pensar demasiado en sus consecuencias. Además, cuando viajas estas casi constantemente recibiendo información y en muchos casos, es el mío, tardas un tiempo en asimilar y procesar toda esa información.

En Tailandia hay un problema con los elefantes. No hace muchos años eran utilizados como mano de obra para el campo. Sus dueños se encargaban de tenerlos en las mejores condiciones posibles. Un elefante sano rendía más que uno enfermo. Ahora, como consecuencia de la escasez de madera y de la prohibición de la tala de árboles muchos de esos elefantes se han quedado en el paro. A sus dueños ya no les sale rentable su manutención y muchas veces acaban vendiéndolos al mejor postor, que suele utilizar al animal como reclamo turístico, o bien en algún espectáculo o bien para pedir por la calle. Como consecuencia, los elefantes acaban en manos de desalmados a los que no les importa nada el bien del animal y no se preocupan por su salud, ni física ni mental. Además, carecen de conocimientos para proporcionar un trato adecuado al elefante y acaban por educarles a base de malos tratos.

En mi primer viaje a Tailandia, hace tres años, asistí a un lamentable espectáculo en el que unos pobres elefantes jugaban un partido de futbol. La de golpes que tendrían a sus espaldas los elefantes para acabar dándole patadas a una pelota.

La otra versión del nuevo trabajo de los elefantes es la de pedir por la calle. Es habitual, sobretodo en Chiang Mai, donde se concentra la mayor parte de la población de elefantes de Tailandia, encontrarte con un elefante, generalmente de corta edad, acompañado de dos o tres “cuidadores” que te venden bananas para que se las de comer y te hagas la foto con el pobre animal. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que el elefante esta fuera de su entorno natural. Ni reciben la alimentación necesaria, ni los cuidados adecuados, y por supuesto, caminar por la ciudad, sobre el asfalto, con las temperaturas que aquí hay, provoca en el animal desordenes mentales. Para colmo, se le niega todo tipo de cuidado medico cuando lo necesita ya que los costes de medicar a un animal tan grande son elevados.

El animal, el tonto y el niño

El animal, el tonto y el niño

Yo lo hice. En mi primer viaje a Tailandia, en Chiang Mai, me encontré con uno de estos elefantes. Era pequeño, y en ese momento me pareció muy gracioso y divertido. Por supuesto, como la mayoría de los atontados, por no decir otra cosa, compré unas bananas y me hice unas fotos con él. Mal, muy mal.

El gobierno de Tailandia ha prohibido la actividad, por lo menos en la ciudad de Bangkok, y creo que piensan extender la prohibición a todo el país. No es buena solución porque los dueños de los elefantes no saben que hacer con ellos.

Existen campos de elefantes. Cerca de Chaing Mai hay uno que recoge y cuida a los elefantes. En su página web podéis leer las historias de algunos de ellos. Ellos intentan comprar los elefantes a sus dueños para asegurar que el animal se queda en el campo, viviendo en condiciones optimas el resto de su vida. Aun así, muchas veces los dueños se resisten a venderlos y sólo los dejan el tiempo necesario para que se recuperen y poder volver a ponerlos a trabajar, bien pidiendo limosna o en algún trekking.

Una consecuencia directa del trato que reciben es que ya se han dado casos de elefantes que han atacado, y matado, a sus cuidadores, incluso a algún turista en campos de trekking.

Ya que se habla tanto del turismo responsable o turismo sostenible, podemos empezar por evitar estas situaciones, y nuestra pequeña aportación será no contribuir a que estas actividades sean rentables. Así que si venís a Tailandia, no compréis bananas para los elefantes.

Que mi propia estupidez sirva de ejemplo.

Link al campo de elefantes

2 pensamientos en “De turismo responsable y elefantes

  1. A mi este viaje me dió una pena horrible ver a los elefantes circulando en el arcén de la autopista, e intentando crucar alguna avenida, con el caos de tráfico que hay. Han de pasarlo fatal.

    Otro tema similar (en la forma, aunque más grave) es el de los niños ya que también los usan para pedir por la noche, aunque para eso seguro que tienes un post preparado con todo el detalle 😉

    NUNCA DEIS DINERO A NIÑOS O PARA ELEFANTES. PENSAD EN LAS CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO.

    • Perfecto, me sirves para adelantar el próximo post: los niños que piden en la calle. Mañana hablaré de ese tema. Volviendo a los elefantes. Es verdad, dan mucha penica. Y recuerda es espectáculo futbolista que vimos.

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