¡Ojo con los calzoncillos!

A veces las cosas más simples son las que dan problemas.

Que en todos los países tienen todas las tallas de ropa es una verdad como un templo. En todas partes hay tallas L, M, X, XL y XXL.

La otra verdad en que las tallas nos son las mismas en todas partes sino que se configuran teniendo en cuenta el tamaño de sus gentes. Así mi XL en España se convierte en Tailandia en una XXL. Por lo general allí las gentes tienden a la diminuted. Si fuera tailandés probablemente sería el pívot titular de su selección de baloncesto, y también del combinado asiático. Incluso hay países que tienen tallas XXXXL, como ocurre en EEUU para atender su extensa población de  obesos.

La tercera verdad es que en todos los países la industria mira hacia el turismo, incluida la textil. Así, en Tailandia venden camisetas pensadas para los turistas, de un tamaño inapropiado para sus gentes.

Pero, ¿Qué ocurre cuando te haces la maleta dos horas antes de salir, a las cinco de la mañana, y todavía bajo los efectos del alcohol ingerido la noche anterior? Pues que la haces mal. La haces con mas ganas de cerrarla que de controlar lo que metes. Y ese fue mi caso. Y al segundo día me di cuenta del primer error: sólo tenía un calzoncillo. Y aprovechando la visita a un centro comercial me compré un pack de tres unidades de la talla XXL. Problemilla solucionado, pensé. Pues nada más lejos de la realidad porque no hubo manera de subirme el calzoncillo hasta su sitio, el culo. No hay calzoncillos para extranjeros. El industrial textil tailandés debe pensar que los turistas europeos somos gente preparada para recorrer mundo y con la inteligencia suficiente para traer resuelto de casa el tema de la ropa interior. Y así será, salvo yo.

Así que ya sabes, si vas a Tailandia, llévate un buen surtido de calzoncillos para que tus partes más sensibles disfruten también viaje. Y vosotras, ojo también si tenéis las tetas mas grandes que una avellana.

Chorridato: ¿Sabias que los obesos votaron más a George W. Bush?

¡Ojo con la visa e internet!

Si haces el viaje por tu cuenta por el extranjero, como es el caso, y vas planeando sobre la marcha, ¡ojo con la visa cuando compras por internet!. El nuevo sistema de verificación de las tarjetas utiliza un sistema vía móvil.

Primero tienes que darte de alta en tu banco y activar para tus tarjetas el comercio seguro en el que es imprescindible un móvil de contacto. Al hacer alta de darán un nuevo código secreto de cuatro dígitos y distinto al que utilizas en los cajeros. Cada vez que hagas una compra por internet en los comercios adheridos a este sistema, y antes de proceder al pago de la compra, un sistema te llamará a tu móvil indicando la cantidad de la transacción y pidiéndote el código secreto.

Hasta aquí todo parece correcto.

Pero, ¿Qué pasa si estas fuera de España?

Utilizar tu móvil fuera de España, tanto por el terminal como por la operadora, es una aventura. Unas veces no tendrás cobertura y otras tu terminal no será compatible con la señal del país, así que unas veces podrás comprar y otras no.
¿Y si me compro un móvil en el país de destino? Pues no vale. Al asociar el numero con la tarjeta sólo puedes dar números de teléfono nacionales. Ademas, en principio, sólo se puede cambiar el numero el titular de la tarjeta en la propia sucursal bancaria. Así que aunque te compres el móvil en el país de destino, a priori, no podrías hacer el cambio.

Solución. La mía claro.

El número que esta asociado a mi tarjeta es el de mi hermano y le aviso cada vez que tengo que hacer un pago. De esta forma, es quien contesta la llamada y proporciona el pin secreto.