Chiang Mai visto por la churri

Resulta curioso que todos los que hemos vivido Chiang Mai tengamos esa misma sensación, es difícil explicar… ante la pregunta, ¿Qué tiene Chiang Mai? yo es que oigo Chiang Mai e inmediatamente se me va la sonrisilla y me teletransporto. Me quedo unos instantes en babia con el recuerdo de nuestras vivencias allí… cuando aterrizo y veo al que esta enfrente expectante, contesto algo que me suena precipitado, hueco y en general poco convincente. Al final lo que pasa es que lo que Chiang Mai ofrece es exclusivo para quien ha tenido la suerte de vivirlo (que no visitarlo).Mas allá del atractivo del “choque cultural” Chiang Mai no es una ciudad bonita, en el sentido que se entiende por aquí…

Con un millón de habitantes y en continua actividad, hay contados resquicios de la historia, solo a encontrar en la muralla o en los templos (a contar por decenas). Tampoco es una ciudad atractiva por su modernidad y contrastes como otras en Asia.

Quizás esto es una de las razones de mi enamoramiento: en Chiang Mai lo tradicional se ha modernizado conservando su simplicidad y encanto, en las cosas y en las personas.

Tiene la particularidad de descubrir sus secretos desde su propio corazón, que esconde un encantador pueblecito por el que puedes caminar de día y de noche tranquilamente durante horas sin encontrar a nadie. El pueblo en forma de cuadricula termina en las propias murallas desde las que empieza el desparrame de la continua actividad…se concentran multitud de pequeños negocios y barecitos en un tranquilo barullo de los locales y los extranjeros en absoluta integración.

Los perros, los perros en los templos, los templos, los monjes con los perros y la gente, los tuc tucs de día y de noche, los mercados de día y de noche, los sensacionales curries (verde, rojo, masaman y pa-tong), los cables de la luz, los miles pequeños altarcitos con ofrendas montados en cualquier rincón, los seveneleven 24 horas, las locas mas majos despreocupados, liberados y aceptados, la luz en los ojos de la gente , la eterna sonrisa…El buen rollo permanente.

Cuando vives Chiang Mai, se te resetea algo dentro y mágicamente entras a formar parte de ese buen rollo. De hecho todavía me dura algo. Y antes de contaminarme del todo y llegar al punto de no retorno, yo también me voy.

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Un pensamiento en “Chiang Mai visto por la churri

  1. Como mola, cada vez que hablamos del lugar vuelves a estar un ratito alli…

    Mu bien descrito Churri, pero es dificil imaginarlo como dices sin respirar ese buen rollo.

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